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Melocotón de Calanda, mucho más que piel aterciopelada

Si queremos conocer por qué el Melocotón de Calanda está considerado por los consumidores como uno de los productos gourmet más sabrosos de nuestra tierra deberemos fijar nuestra atención en su proceso productivo: la tradición, el cuidado, el mimo, y la técnica necesarios para producir Melocotón de Calanda, proporciona a los consumidores un producto de una excelente calidad y de unas características irrepetibles que hacen que sea un fruto singular y muy apreciado por el público.

La producción de esta fruta tiene tres fases muy determinadas que le proporcionan un valor añadido y diferenciador con el resto de frutas de su especie:

El  aclareo consiste en la eliminación del 70 % de los frutos del árbol dejando entre los que quedan una distancia aproximada de 20 cm. A costa de reducir la producción se logran unas piezas de mayor  tamaño y más jugosas.

El embolsado, durante el mes de junio y julio, se realiza en cada uno de los frutos, la técnica del embolsado del melocotón del Calanda. Esta tarea, efectuada íntegramente de forma manual, consiste en introducir, uno por uno, los frutos dentro de bolsas realizadas en papel de parafina, traslúcida y traspirable y cerrarla de la forma más hermética posible donde permanecerá nueve semanas hasta el momento de su recogida. Así, el fruto queda protegido de plagas, golpes, contaminaciones e inclemencias del tiempo, asegurando un fruto sano, limpio de un color, tamaño y textura determinados.

La recogida se realiza de forma cuidadosa y manual desde finales de septiembre hasta bien entrado el mes de octubre. En cumplimento del reglamento que regula a esta marca de calidad diferenciada, el fruto es acondicionado, envasado y transformado en la zona de producción.

El melocotón de Calanda, única variedad reconocida como Denominación de Origen Protegida de esta fruta, garantiza que los frutos comercializados con su marca provienen de la variedad autóctona “Amarillo Tardío”, y sus clones Jesca, Evaisa y Calante. Frutos  caracterizados por un color amarillo uniforme, entre crema y pajizo, vistoso, distinguido, con sabor dulce y la carne bien adherida al hueso. Estos melocotones, que cumplen además determinados parámetros técnicos de dureza y contenido en azúcar, llegan a los mercados como “Melocotón de Calanda”, fruta de inmejorable aspecto y presentación, sabor y calidad organoléptica.

   El Consejo Regulador de la Denominación de Origen Protegida regula y supervisa el trabajo en las industrias de envasado, transformación y venta. Para reconocerlo con facilidad, cada uno de estos melocotones  esta marcado con una etiqueta de color negro con el logotipo de “Melocotón de Calanda”.

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