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Una bandada de palomas

Las palomas de Zaragoza

Entre las especies que han sabido adaptarse al medio urbano destaca la familia Columbidae. En Zaragoza encontramos 4 especies:

paloma braviaPALOMA BRAVIA (Columbus Livia):   Palomas mensajeras y domésticas son sus descendientes. En tiempos de carencia, se las capturó para alimentarse con su carne. Posteriormente, se les proporcionó palomares para controlar su reproducción. Hoy, son las más confiadas y numerosas de Zaragoza.

De 33 cm. Muestran 2 franjas negras en cada ala, una mancha iridiscente verde y púrpura en el cuello, ojos rojizos y rabadilla blanca. Anida en colonias, en agujeros de los edificios.

TORTOLA TURCA (Streptopelia Decaocto): De origen asiático, ha ampliado su área de distribución desde 1800. En 1940 alcanzó Turquía, China, Japón, Irán e India. Poco después, fue avistada  en el sur de Europa. Entre 1960 y 1970 llegaron los primeros ejemplares a Zaragoza.tortola turca

 De 33 cm. Cuerpo alargado. Plumaje uniforme y sin manchas. De color pardo terroso claro, con cabeza más gris y algo rosada. Cuello rodeado por un collar negro ribeteado de blanco, excepto en la región anterior. Pecho  gris rosado. La cola, grisácea por encima y con la punta y bordes blancos; por debajo, ancha banda terminal blanca. Pico negro y patas rojas. Su canto es un arrullo constante. Anida en árboles.

PALOMA TORCAZ  (Columbus Palumbus ):   Apreciada por los cazadores. Su biotopo es el monte agreste  y el soto ribereño. En otoño e invierno, llegan a millones desde el norte de Europa para invernar. En octubre, las bandadas entran por el Pirineo (“pasa”), sufriendo una caza tradicional. En febrero y marzo, regresan a sus lugares de cría (“contrapasa”). En Zaragoza, existe una población creciente, que ya no migra.paloma torcaz

De 41 cm, es la de mayor tamaño. Cabeza, cuello y cola grises, con punta negra en la cola. Mancha verde, púrpura y blanca a los lados del cuello. Dorso y alas pardo grisáceas, con una franja alar blanca. Pecho  gris púrpura pálido. Anida en los árboles.

PALOMA ZURITA  (Columbus Oenas):   La más escasa en Zaragoza. Forma colonias poco densas. Cría en orificios de árboles. paloma zuritaCoincide con la Paloma Torcaz en sus desplazamientos otoño-invernales por el interior de España, aunque siempre en menor número.

De 33 cm. Plumaje gris, sin rabadilla blanca y con 2 cortas barras negras en cada ala. Raya iridiscente azul en el cuello.

jorge morera

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Un paseo por…Espacio Alfranca

La agricultura y el medio ambiente se dan la mano en La Alfranca para ofrecer al paseante un lugar donde conocer, sentir y valorar lo que la Madre Tierra puede darnos: fauna, flora y alimento. Observar la relación del hombre con el medio, pone de manifiesto el ingenio del ser humano y la generosidad de la tierra.

 Corría el mes de mayo de 1808. Palafox decide retirarse a la finca de La Alfranca, propiedad de su prima la marquesa de Ayerbe, a la espera del inminente levantamiento popular. El 24 de mayo, un grupo de zaragozanos se dirige a la finca para ofrecerle la Capitanía General de la ciudad, y con ella, el mando de la rebelión contra el ejército francés en la Guerra de la Independencia…

De esta forma, la finca de La Alfranca ocupa un lugar en la historia aragonesa. Propiedad del Gobierno de Aragón desde el año 1998, los mismos edificios que otrora fueron testigos de ese momento, ahora contemplan escenas bien distintas.

 Tarde de domingo. El ambiente en La Alfranca, es muy animado: varios niños celebran un cumpleaños, un grupo escucha las indicaciones de un monitor ambiental, otro observa con prismáticos a una cigüeña que vuela hacia su nido. No se bien porqué,  pero esta estampa trae a mi memoria esa sana costumbre que había en los pueblos de hacer vida en la calle, sin mirar el reloj. La Alfranca es un lugar donde poder hacer cosas sencillas, como escuchar el canto de los pájaros y retomar la relación con la naturaleza, algo que, sin excepción, nos hace sentir bien a todos.

Llama la atención, al llegar a La Alfranca, el magnífico aspecto que ofrece el Palacio de los Marqueses de Ayerbe o Casa Palafox,  construcción del siglo XVIII de corte neoclásico. Acompañando a esta imagen, el antiguo Convento de San Vicente de Paúl y las antiguas Caballerizas, donde en la actualidad se ubica el área de acogida a los visitantes interesados en saber más sobre el medio ambiente.

 Experiencias medioambientales

Decir que “Espacio La Alfranca” es un lugar de esparcimiento es cierto, pero es incompleto. La Alfranca aporta al visitante un importante valor añadido: su componente educacional. Este toque permite al paseante disfrutar del entorno de una forma plena y sostenible. Así, toma conciencia de que este espacio natural debe ser  un legado para las generaciones venideras.

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Desde las Caballerizas, el visitante recibe indicaciones para organizar su visita. Las opciones son múltiples: visitar el Centro de Interpretación de Agua y Medio Ambiente con exposiciones sobre especies amenazadas, espacios naturales protegidos e información sobre la Reserva Natural de los Sotos y Galachos del Ebro; una multiproyección audiovisual llamada “mandala”, un cortometraje en 3 dimensiones sobre el origen de la vida; un paseo por el Jardín de Rocas, Noria y Mirador y una visita guiada a los Galachos…

 Visita guiada a la Reserva de los Sotos y Galachos del Ebro

La Reserva es uno de los mejores ecosistemas ribereños que se conservan en Aragón. Los valores singulares y la fragilidad de este espacio han conducido a establecer un régimen de protección que asegure su conservación. Además, se ha promovido el conocimiento y el uso adecuado por todos los visitantes. Por ello, las visitan siempre se realizan junto a un educador ambiental.

Galachos de La Alfranca
Galachos de La Alfranca

La ruta se inicia por el camino que conduce a la Balsa del Cascarro. Hoy, la lluvia hace que las retamas tengan un olor más intenso. “El río es una especie de autopista y la Reserva es como un área de descanso, donde aves como la Garza Real encuentran refugio y alimento antes de proseguir su viaje” comenta Virginia, la educadora ambiental que acompaña al grupo.

El paseo desemboca en un observatorio. La educadora, nos reparte prismáticos y prepara un catalejo. “Es época de cría y los animales se esconden” explica Virginia. Sin embargo logramos ver: un grupo de unos quince Ánades reales, una Garcilla bueyera, un Martín pescador y finalmente a un Galápago leproso que, explica la educadora, “debe su nombre al aspecto desgastado de su caparazón, sobre el que suelen crecer algas”.

Al final nos proponen un juego: cerrar los ojos y contar los sonidos distintos. Es una experiencia muy relajante que hace que casi sientas el pulso de la naturaleza. Lluvia cayendo, varios cantos de pájaros …el más parlanchín resultó ser el Ruiseñor bastardo, según pudimos ver en el cuaderno de aves muy parecido en su plumaje al verdadero ruiseñor y que emite una explosiva sucesión de notas metálicas, «cuchí-cuchí-cuchí».

 ¿Jardín de Rocas o  juego de la oca?

Desandamos nuestros pasos y volvemos a la Finca, en concreto al Jardín de Rocas.

En realidad, el Jardín de Rocas es la culminación de otra ruta: el Camino Natural de La Alfranca que en su trazado principal se inicia en el barrio de Las Fuentes, y en paralelo al río Ebro recorre unos 15 kilómetros.

Justo allí, al levantar la vista, integrado en el paisaje a modo de estructura arbórea se alza un mirador. Parece una cabaña en la copa de un árbol. Desde allí se obtiene una vista de 360 º que concilia a la Reserva con la Finca: la naturaleza con la acción del hombre. Si bajamos la vista al suelo, llaman la atención varios círculos de rocas llamados “cromlech” que en conjunto recuerdan a un tablero de juegos.

En torno al juego de la oca se ha creado en La Alfranca este original jardín. Casillas emblemáticas como la posada, el puente o el laberinto están representadas en este gran tablero natural que, como todo buen juego, también tiene sus reglas. Sesenta y tres son las pruebas que hay que realizar y profundizar en el conocimiento del medio ambiente aragonés es el premio.

Sintiendo la tierra y el agua

“Espacio La Alfranca” también nos ofrece paseos “bajo techo”. Dos son los centros de interpretación disponibles y sus contenidos abarcan desde la agricultura y el regadío hasta el agua y el medio ambiente. La visita a estos centros es libre y gratuita. Y como añadido, muy entretenida.

¿Sabías que el regadío alcanza su máximo desarrollo en tres lugares del planeta y uno de ellos es España? o ¿Qué el Canal Imperial de Aragón fue la primera gran obra hidráulica aragonesa? Todo esto y más se explica en los paneles que acompañan al visitante a su paso por el Centro de Interpretación de la Agricultura y el Regadío en Aragón.

El recorrido es ideal para una familia. Los niños se asombran al interactuar con los ingenios del hombre: se puede mover una noria, subir y bajar las tajaderas de una acequia, sacar agua del pozo.

Una gran vaca muy colorida yNueva imagen1 a tamaño real, nos recuerda que “somos lo que comemos”. Y aunque vivimos en un mundo globalizado, no está de más recordar los países de origen de alimentos cotidianos en nuestra mesa.

Un tractor real, audiovisuales, un mercado con verduras y hortalizas y un huerto donde hacer “experimentos” completan la oferta de este centro dedicado a la agricultura y el regadío.

Ya es hora de cerrar y todavía nos queda mucho por ver. Está claro que habrá que venir más veces. Así que, me despido pensando en aquello que decía Humphrey Bogart en Casablanca “esto es el comienzo de una buena amistad”, en este caso, entre un visitante y el “Espacio La Alfranca”.

Mirad todo lo que puede ofrecer Espacio Alfranca haciendo click aquí.

Autores Susana Escobar

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